Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Músico pagado no toca bien.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
El que tonto nace, tonto muere.
Más vale tuerta que muerta.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
El que va para viejo va para pendejo.
Cuando el pobre lava, llueve.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Quien más tiene, menos suelta.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Poco dinero, poco sermón.
Si el muerto volviera a vivir, de pena se volvería a morir.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
De los muertos no se hable sino bien.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.