No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Puesto que el asno no come bien la paja, poca cebada.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Más vale odiado que olvidado.
Nacemos de un polvo y cuando muramos nos convertiremos en polvo.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Al tonto se le conoce pronto.
A dos palabras tres porradas.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Lo que no nos une, nos mata.
El que ríe el último, ríe mejor.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Calumnia, que algo queda.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
El trabajo no mata a nadie.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
El indio no mata, lo que mata es la flecha.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Más vale aprovechar que tirar.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
No hay novia fea ni muerto rico.
Cada hombre deja sus huellas.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Está como agua, para chocolate.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
La muerte es imprevisible.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.