Demasiado pedo para la mula.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Amistad que murió, nunca renació.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Caga más una vaca que cien palomos.
De barriga gigante, pedo retumbante.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
No está muerto, quien pelea.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Unos mueren para que otros hereden.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
A donde se cree que hay chorizos, no hay clavos donde colgarlos.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
El que es pendejo ni de dios goza.
Dádivas quebrantan peñas.
El último mono es el que se ahoga.
La muerte a nadie perdona.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
El que muere, se libra de lo que debe.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Es más listo que el hambre.
Morir sin perecer, es presencia eterna.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Idos y muertos es lo mesmo.
Guerra avisada no mata soldado.
No caga el asno tan hondo, que no suba el husmo en somo.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
El muerto en la guerra no sacó ningún provecho.
Para su casa no hay burro flojo.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
A palabras necias, bofetones.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
La confianza mató a su amo.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.