Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Más puede Dios que el diablo.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
A buen santo te encomiendas.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
Dios aflige a los que bien quiere.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Bestia alegre, echada pace.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
La avaricia rompe el saco.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
Todos los extremos son malos.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Enemigos me de Dios, y amigos no.
Buena olla y mal testamento.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
En arca abierta, el justo peca.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Va como honda que lleva el diablo.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
El mal llama al mal.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
La abundancia da arrogancia.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
A chico santo, gran vigilia.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
O todos moros o todos cristianos.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
La leña torcida da fuego recto.