Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Mal apaña quien no engaña.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
Lo bueno aborrece y lo malo apetece.
La caza y los negocios quieren porfía.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El borracho, de nada tiene empacho.
Buena carrera del buen caballo se espera.
A Roma por todo.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
Haz favores y harás traidores.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Lo bien hecho bien parece.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Más vale amenaza de necio, que abrazo de traidor.
Buen cazador, mal labrador.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Más está el engaño en ser bueno o malo que en ser caro o barato.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Alegrías secretas, candela muerta.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
La jodienda no tiene enmienda.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
A dos puyas no hay toro bravo.
Gran constipado, culo apretado.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Dos capitanes hunden el barco.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.