De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Dios aprieta pero no ahoga.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
La buena obra, ella misma se loa.
Nunca para el bien es tarde.
El ladrón juzga por su condición.
Toda desgracia es una lección.
El que fía o promete, en deudas se mete.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
El mal vecino ve lo que entra y no lo que sale.
Ignorante malo, mucho daño hace.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Sueño sosegado no teme nublado.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
No es pobre el que tiene poco, sino el que codicia mucho.
Cuando Dios se hizo hombre, ya el diablo se había hecho mujer.
No hay peor tienda que la vacía.