Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
A confesión de parte relevo de prueba.
Parece barril sin fondo.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
La casa del que se burla, acaba incendiándose.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Donde humo sale, fuego hay.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
La cosa bien pensada jamás es errada.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
El mal cobrador hace mal pagador.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
La mejor leña está donde no entra el carro.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
Obra con amores y no con buenas razones.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
Mal camino no va a buen lugar.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
El cebo oculta el anzuelo.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Un ruin ido, otro venido.
A gran prisa, gran vagar.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Boca sucia no habla limpio.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.