Chivo que se devuelve se esnuca.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Tú no llevas vela en este entierro.
En la variación consiste el gusto.
Llegar y besar el santo.
Dar en el clavo.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
Nunca falta tapadera, para cubrir la gotera.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
La ocasión la pintan calva y hay que cogerla por los pelos.
Lección dormida, lección aprendida.
El que guarda siempre encuentra.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Cada pardal a su espigal.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Bebe y ata la bota.
El cornudo es el último que lo sabe.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Abril, lluvias mil.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
El que se casa, por todo pasa.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
Caer para levantarse, no es caer.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
A cada paso, un gazapo.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Juego y bebida, casa perdida.
Nadie conoce la olla como el cucharón.
El mono sabe el palo al que trepa.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.