Consejo no pedido, consejo mal oído.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
El loco, por la pena es cuerdo.
Lo bien hecho bien parece.
Casa oscura, candela cuesta.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
Bailarines en cojos paran.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Matar dos pájaros de un tiro.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Café cocido, café perdido.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Lo bailado nadie me lo quita.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Palabras de santo, uñas de gato.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Enójate pero no pegues.
Tener el juego trancado.
Si quieres participar de la olla ajena, que la tuya no tenga tapadera.
Burro cansado, burro empalmado.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Puerta de villa, puerta de vida.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Alegrías secretas, candela muerta.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Domingo sucio, semana puerca.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Cabra coja, mal sestea.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Tripas llevan piernas.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Mala yerba, mucho crece.