El barbecho de enero hace a su amo caballero.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Escoba nueva, barre bien.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Juego de manos, rompedero de ano.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Hay gustos que merecen palos.
¡A darle que es mole de olla!
Pedir peras al olmo.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Iglesia, o mar, o casa real.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Tapados como el burro de la noria.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Más vale dar que la carga llevar.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Llave puesta, puerta abierta.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Hombre refranero, medido y certero.
A ama gruñona, criada rezongona.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Casa oscura, candela cuesta.