Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Escoba nueva, barre bien.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
Hay gustos que merecen palos.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Juego de manos, rompedero de ano.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Pedir peras al olmo.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
Cuerpo descansado, dinero vale.
¡A darle que es mole de olla!
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Iglesia, o mar, o casa real.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Tapados como el burro de la noria.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Más vale dar que la carga llevar.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Llave puesta, puerta abierta.
Hombre refranero, medido y certero.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
A ama gruñona, criada rezongona.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.