Costumbre hace la ley.
Costumbre mala, desterrarla.
Buena es la costumbre en el bien.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
El hombre es un animal de costumbre.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
La costumbre vence a la ley.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
El hábito es una camisa de hierro.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Una sola vez no es costumbre.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Vicio por natura, hasta la muerte dura.
De tales devociones, tales costurones.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Favorecer, es por norma perder.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Antes es la obligación que la devoción.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Más ordinario que un moco en una corbata.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
A fullería, cordobesías.
Hacer de necesidad virtud.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Quien hace por común, hace por ningún.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Carnero, comer de caballero.
Nobleza obliga.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
A barba muerta, obligación cubierta.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Roer siempre el mismo hueso
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Hablar hasta por los codos.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Más ordinario que una monja en guayos.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.