Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Lo que abunda no daña.
Quien busca, halla.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
Hecha la ley, hecha la trampa.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Vale más el que sabe más.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
La necesidad tiene cara de hereje.
Quien ama, teme.
Al mal tiempo, buena cara.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Junta de lobos, muerte de ovejas.
Cada cual ha de llevar su carga.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
A chico caudal, mala ganancia.
Nunca me arrepentí de lo que no dije.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Al desdén con el desdén.
La virtud ennoblece.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
En camino largo, corto el paso.
Un abogado listo, te hará creer lo que nunca has visto.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
Jugar bien sus cartas.
Está oscuro debajo de la lámpara
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
El oficio quita el vicio.
No gastés pólvora en chimancos.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Amigos pobres, amigos olvidados
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.