Cada gusto cuesta un susto.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
No hay que llevar cocos al puerto.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Si no sabes a donde vas, regresa para saber de donde vienes.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Voz del pueblo, voz del cielo.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
La buena mula en el establo se vende.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Si un árbol cae, plantas otro.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Deja la bola rodar, que ya parará.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Con pan y vino, se anda el camino.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
No jales que descobijas.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.