El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Más vale tender la mano que el cuello.
Cuenta y razón conserva amistad.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Casarás y amansarás.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Costumbre mala, desterrarla.
Lo que no se hace a la boda no se hace a toda hora.
Ayúdate y te ayudaré.
El alcalde de mi pueblo me lo enseñó: quítate del medio que me pongo yo.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Padre diestro, el mejor maestro.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Mas vale dar que recibir.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Agrada, quien manda.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
A amante que no es osado, dale de lado.
Nada contra la corriente.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Le dijo la sartén al cazo.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Habiendo don, tiene que haber din.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Se sincero y honesto siempre.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
A palabra necias, oídos sordos.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Haz el bien y olvídalo.
Dos cabezas piensan más que una.
Cada uno tiene su alguacil.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo