Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Cántaro roto para tiesto vale.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Si ofendes serás ofendido
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
A diente cogen la liebre.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Cuando moco, moco, cuando cana, cana.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Cada cosa pía por su compañía.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Bebes vino, no bebas el seso.
Como Constanza, el culo hacia fuera y los pechos en danza.
No siempre es mejor el que más te gusta.
A quien labora, Dios lo mejora.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
A cada cabeza, su seso.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
No te cases con mujer de manos grandes porque todo lo que le des le parecerá chico.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
No hagas trampa en que caigas.
Caldo de gallina y precaución, nunca dañaron ni ha hembra ni a varón.
En la necesidad se conoce la amistad.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Una buena bota, el camino acorta.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Hacerlo mal y excusarlo peor.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Casa propia es un tesoro que no es pagado con oro.
Vida bien concertada, vida holgada.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.