Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
El ojo quiere su parte
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Mala es la llaga que con vino no sana.
No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.
Si quieres conocer a Andrés, vive con él un mes.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Pa' chulo yo y pa' puta mi mujer.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
No hay que empezar la casa por el tejado.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Está como la reina mora que a veces canta y a veces llora.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Can que mucho lame, saca sangre.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
A ama gruñona, criada rezongona.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Quien tiene diarrea se pega con la puerta.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Después de comer miel, nada sabe bien.
Parecerse como un huevo a una castaña.
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Una golondrina no hace verano.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
No falte cebo al palomar, que las palomas ellas se vendrán.
La mujer es como una sombra: no podrás atraparla, pero tampoco huir de ella.
Hijos casados, duelos doblados.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
La curiosidad mató al gato.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Más vale callar que con borrico hablar.
El río, por donde suena se vadea.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
No es lo mismo oír que escuchar.