Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
A mala venta, mala cuenta.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Quien cerca halla, cerca calla.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
Juego mayor quita menor.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Al pobre el sol se lo come.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Te voy a dar más cera que la que arde.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
Mientras vas y vienes, no falta gente por el camino.
Cada oveja con su pareja.
A buen bosque vas por leña.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Caro me lo dan y caro lo vendo.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
No se hablar, y me mandas predicar.
El hambre es una fea bestia
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Amigos pobres, amigos olvidados
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Deja que el buey mee que descansa.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
La preocupación suele hacer que las cosas pequeñas proyecten grandes sombras.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.