El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Jugar a las cartas vistas.
Mientras descansa está haciendo adobes.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
Llagas viejas, tarde sanan.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Ocasión perdida, para siempre ida.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Una copa a las once, son once a la una.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
Haciendo y vendiendo irás subiendo.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
A bestia loca, recuero modorro.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Comer verdura, y echar mala verdura.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Ya saliste con el chancho al hombro.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Hacerte amigo del juez
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Sustos y disgustos matan a muchos.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Mala yerba, mucho crece.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.