El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
No te acostumbres a lo que no dure.
Magra olla y gordo testamento.
El camino malo, se pasa rápido.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Nadie busca ruido con su dinero.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece cuando deja de perseguir sus sueños.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Vive como viejo si quieres llegar a serlo.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
Calva buena, luna llena.
Si a la abeja ves beber, muy pronto verás llover.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
No fío, porque pierdo lo mío.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
No comerá mucho quien come mucho.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Pueblo chico infierno grande.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Caer es más sencillo que levantarse.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Mira si tengo talento, que he puesto una casa de putas debajo del ayuntamiento.
Si tienes miedo, a nadie lo reveles.
Aprieta el pan que se te cae la magra.