Hábito malo, tarde es dejarlo.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Nunca cagues más de lo que comes.
A veces perdiendo se gana.
Un fresno es bueno delante de la casa.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Cerdo que no madruga, no come caca caliente.
Juicios tengas, y los ganes.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Muerte y venta deshace renta.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Del trabajo nace el descansar.
El que se fue a León perdio su sillón.
A más beber, menos comer.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Mal ojo se le ve al tuerto.
Secreto a voces.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
Palabras blandas te pondrán en andas.
De noche todos los gatos son negros.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
El que fía, o pierde o porfía.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.