La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Quien guarda halla, si la guarda no es mala.
Bien juega quien mira.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Andarse por las ramas.
El vino en jarro cura el catarro.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Moda y fortuna presto se mudan.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Escucha tu corazón... que sabe.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
La muerte, al pobre no se atreve.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Estar armado hasta los dientes
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Calles y callejas tienen orejas.
Tanto hace por su fama quien te envidia como quien te alaba.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
La tierra será como sean los hombres.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Perro que ladra no muerde.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
El llanto alivia el quebranto.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Decir, me pesó; callar, no.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.