Aun el león se defiende de las moscas.
Bebes vino, no bebas el seso.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
En enero, ni galgo lebrero ni halcón perdiguero.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
El ave canta aunque la rama cruja.
Donde hay burro muerto, no faltan cuervos.
Canario triste, no come alpiste.
Chancho limpio nunca engorda.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
El hambre arroja al lobo al bosque.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Al potro que le alabe otro.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
A caballo no hay ningún cuerdo.
Al hombre pobre no le salen ladrones.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
De saltamontes a chicharra poco marra.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
De pequeñico se doma al mimbre.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
A pan duro, diente agudo.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
El árbol que no da frutos, da leña.
Palabras de santo, uñas de gato.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
A buen bocado, buen grito.
Cuanto más pequeño es el bosque, más grande parece la liebre.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
El ratón que no tiene más que un agujero, presto llega al moridero.