Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Abril, sácalo de cubil; y dijo la buena vieja: lo mío al cenojil.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
La esperanza alegra el alma.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Palabras blandas te pondrán en andas.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Más barato es cuidar que edificar.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El que habla es el que peca.
Con las buenas palabras nadie come.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Pecado callado, medio perdonado.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
A ave de paso, cañazo.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
El que no chilla, no mama.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Una sola vez no es costumbre.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Quien cede el paso ensancha el camino.
De cuentos suele irse a chismes.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Mujer que se queja, marido que peca
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.