Miren quién habló, que la casa honró.
Apenas es gato y ya anda en el tejado.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Por el becerro se amansa la vaca
Cada cual en su corral.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
El pescador de caña, más come que gana.
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
En cada casa cuecen habas, y en la mía calderadas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Casa vieja todo es goteras.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Traducción: Castañas, nueces y vino, son la alegría de San Martín.
El día de las Candelas, entra el sol por las callejuelas.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Jugar y perder bien puede suceder.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Más doblado que carpa de camión.
La felicidad da la vista a un ciego
De mozo rezongador nunca buena labor.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Dar una de cal y otra de arena.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Al lavar de los cestos haremos la cuenta.
Espera que se acabe el circo para verle la cara a los payasos.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
Con regla y compás, en tu casa vivirás; sin compás y sin regla, ni en tu casa ni fuera de ella.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Santo que mea, maldito sea.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.