Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Qué bien canta el tordo si está gordo.
Si no canta el gallo, cantará la gallina.
Qué bien canta María después de la comida.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Gallo que es bueno, lo mismo canta en su corral que en el ajeno.
El que come y canta loco se levanta.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Cuando el cuquillo canta, tan pronto sol como agua.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Ávila, santos y cantos.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Alabar y callar para medrar.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Chicharra que canta, calor adelanta.
El ave canta aunque la rama cruja.
El que come y canta algún sentido le falta.
Quien ríe y canta su mal espanta
No canta mal las rancheras.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
Dinero de canto, se va rodando.
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Oigo mi gallo cantar, pero no sé en que corral.
Bien canta Marta después de harta.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
No cantes victoria antes de tiempo.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Mala memoria tiene el gallo, pues canta porque olvida que ya ha cantado.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Más claro no canta un gallo.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.