El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Primero gatea, después camina.
Comer se ha de hacer en silencio, como los frailes en sus conventos.
Música y flores, galas de amores.
Presto se va el cordero como el carnero.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Dar para recibir, no es dar sino pedir.
Hacer de tripas corazón.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Cazador, mentidor.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Come santos, caga diablos.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Yo que callo, piedras apaño.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Ajo cebollino, para con vino.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Te conozco, pajarito.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
La letra, con sangre entra.
Por San Antón, la gallina pon.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Saber uno los bueyes con que ara.
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Dar es corazón, pedir es dolor
Predicar en desierto, sermón perdido.
Noche toledana. (Irse de farra).
De tal jarro, tal tepalcate.
A buen santo te encomiendas.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.