Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
A comida de olido, pago de sonido.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Casa de concejo, pajar de viejo.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Estoy en un callejón sin salida.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
La cabra siempre tira al monte.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Cuando un tonto coge una verea, ni la verea deja al tonto ni el tonto deja la verea.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Oveja que mucho bala, poco mama.
Entre perros y gatos lamen todos los platos.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Con la boca es un mamey.
Aramos, dijo la mosca al buey.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Rebuzné una vez, y como burro quedé.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Calma piojo que el peine llega.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Ni tengo padre, ni madre, ni perro que me ladre.
Más perdido que un moco en una oreja.
Casa de muchos, casa de sucios.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Más mato la gula que la espada.
Al potro que le alabe otro.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
El que por su gusto es buey hasta la coyunda lame.
De casa alacrán, sal fuera y que pique donde quiera.