Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
El que cosas busca, por fuerza ha de hallar alguna.
Antes de criticar, mírate la cola.
No se puede servir a dos señores.
Ira no obra Justicia.
Donde hay duda hay libertad.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Amigo viejo y casa nueva
A fuego y a boda va la aldea toda.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
La verdad sale en boca de los niños.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Buena vida, padre y madre olvida.
No todo lo que pendula cae
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
El que da sin que le pidan, pretende sin que le ofrezcan.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
El dinero hace al hombre entero.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Nadie se alabe hasta que acabe.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Honor a quien honor merece.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Juzga el ladrón, en su saña, a todos por su calaña.
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Obra bien terminada, a su autor alaba.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.