A más beber, menos comer.
Dar gusto da gusto.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Quien quita lo que da, al infierno va.
El que primero llega, ése la calza.
Hasta el más santo tiene su espanto.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
No hay como la casa de uno
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
El hombre más rico es el que sabe qué hacer al día siguiente
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
No las tiene Rodrigo todas consigo.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
El que mal vive, poco vive.
Si voy, con lo que te doy.
El primero que llega se le sirve primero.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Nadie da palos de balde.
A grandes males, grandes enfermos.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Más vale bulto de muchos que esfuerzo de pocos.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Uno y ninguno, en total suman uno.
Todo lo que sube tiene que bajar.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Al que le pique, que se rasque.
Algo es algo, menos es nada.
De barriga gigante, pedo retumbante.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Esto vale lo que un ojo de la cara.