A borrico desconocido, no le toques la oreja.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Quien come aprisa, come mal.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Cada día es maestro del anterior y discípulo del siguiente.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Quien con el perro se acuesta, con las pulgas se levanta.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
El que pestañea pierde.
De cornada de burro, no vi morir a ninguno.
A como come el mulo, caga el culo.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
El que tiene es el que pierde.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
A quien con mierda trasiega, algún olor se le pega.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Lo que haces, encuentras.
pajero como tenedor de oveja.
¿Quién te enseñó a remendar?. Hijos menudos y poco pan.
Quien mal cae, mal yace.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Tanto peca lo mucho como lo poco.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Cada cual decía del amor que tenía.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.