La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Hay que dar para recibir.
Bien o mal, junta caudal.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Abogacía, que una boga y otra cía.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Quien se casa, casa quiere.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Copiando a todos los demás todo el tiempo, el mono un día se cortó su propia garganta.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Hoy por mí, mañana por ti.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Como poroto de la chaucha.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Al calvo pelón como al niño cagón.
Maña y saber, para todo es menester.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Que chulo tu chucho colocho
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
El que no está contra ti, está contigo.
A quien vela, todo se le revela.