Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Indios y burros, todos son unos.
Contra gustos, no hay disgustos.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
El calibre de un hombre se mide por la cantidad de sus enemigos.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Variante: Dos que se acuestan en el mismo colchón acaban siendo de la misma condición.
Hijos casados, duelos doblados.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Quien no tiene quiere más.
Quien sabe, sabe.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
No mes dos mortos mata os teus porcos
En enero, cada oveja con su cordero.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Un amigo vale cien parientes
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Nadie está contento con su suerte.
Es el mismo perro, con diferente collar.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
La madurez solo se vive una vez.
A falta de reja, culo de oveja.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
A gallo viejo gallina joven.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Están cortados por la misma tijera.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Cada sendero tiene su atolladero.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Dar caramelo.
Para todos hay un cementerio.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.