A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Son cucarachas del mismo concolo.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Cada día se aprende algo nuevo.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Se sincero y honesto siempre.
El que da primero da dos veces.
La abundancia da arrogancia.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Pagan justos por pecadores.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Todos los santos tienen octava.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
No hay primera sin segunda
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.