La voz del asno no pasa del tejado.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Oír como quien oye llover.
Callemos, que el sordo escucha.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Quien baila y canta, su pena espanta.
A cada pez le llega su vez.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Lo que fuere sonará.
También de dolor se canta, cuando llorar no se puede.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
Iguales, como cabo de agujeta.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Búho que come, o muere.
Cada uno es artífice de su ventura.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Más haces callando que gritando.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Cuando llueve y hace sol, canta el gallo del Señor.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
La mujer pare llorando, y la gallina cantando.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Ama de cura, puta segura.
Hasta en los mocos hay diferencia: unos se tiran al suelo y otros se guardan en pañuelos de seda.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
A cada lechón le llega su noche buena.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Mucho sabe quien callar sabe.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Cada día trae su propio afán.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Cada cual ha de llevar su carga.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Cada día olla, amarga el caldo.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.