Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
A la garganta del perro, échale un hueso si le quieres amansar presto.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
El que bebe alante, bebe agua limpia.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Cada uno es muy libre de hacer de su capa un sayo.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Pobre atestado saca mendrugo.
El que tiene boca, se equivoca.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Chica es la abeja, y nos regala la miel y la cera.
Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Cada necio quiere dar su consejo.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Alabar y callar para medrar.
Cada arroyo tiene su fuente.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
A cada paje, su ropaje.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
Cada perro tiene su hueso, aunque se levante tarde.
El que es buen músico, con una cuerda toca.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Comer uva y cagar racimo.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Ver pecar, convida a pecar.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
A buen salvo está el que repica.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Le debe a cada santo una vela.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Quien come aprisa, come mal.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
El que come solo, come como un animal.
Toda flor quiere ser fruto.