Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Llenar el tarro.
El rostro es el espejo del alma.
Más vale que sobre que no que falte.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Hablando nos entendemos.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
El más cuerdo, más callado.
Quien sube como palma baja como coco.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Quien bien quiere, bien obedece.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Escritura es buena memoria.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Caballo manso, tira a malo; mujer coqueta tira a puta; hombre bueno tira a pendejo.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
A picada de mosca, pieza de sabana.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado.
No saber una jota.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
El que callar no puede, hablar no sabe.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Quien busca, halla.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.