Un manjar continuado, enfada al cabo.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Cual es el rey, tal es la ley.
En cada tiempo, su tiento.
El gandul es un cadáver con apetito.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Como la espada, así la vaina.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
La justicia de Don Benito, que ahorcaba al hombre y después investigaba el delito.
A cada lechón le llega su noche buena.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Iguales, como cabo de agujeta.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Venía como muela del juicio, picado y hasta atrás.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Cada uno es maestro en su oficio.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Para todo perdido, algo agarrado.
La justicia debe llegar hasta el ladrón
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Cada gorrión tiene su corazón.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Los difuntos, todos juntos.
Un amigo vale cien parientes
A barbas honradas, honras colmadas.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
El sexo nos hace perder la cabeza
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
A cada parte hay tres leguas de mal camino.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Cada criatura obra según su natura.
A muller é o carniceiro médralle a carne na man.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Donde manda el amo se ata la burra.
A cada santo su vela
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.