Donde comen dos comen tres.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Más vale tuerta que muerta.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
A barba muerta, obligación cubierta.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Orejas de burro.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Justicia y no por mi casa.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Como el burro del aguador, cargado de agua y muerto de sed.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Gallo viejo con el ala mata.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
A la fuerza ahorcan.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Darle a uno mala espina.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Se está ahorcando con su propia soga.
Quien lo comió aquél lo escote.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Dando dando, palomita volando.
En el pecado se lleva la penitencia.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
El que tiene narices, no manda a oler.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.