En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
El fraile, la horca en el aire.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
Caldera observada no hierve jamás.
El habar de Cabra se secó lloviendo.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
El que presta no mejora.
Quien no sabe dar sabe recibir
Habla poco, escucha más, y no errarás.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
A confesión de parte relevo de prueba.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Caballo bonito, corto y gordito.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
A cabrón, cabrón y medio.
Nunca buena puta ventanera, pues que no halla quien la ocupe y quiera.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Al más chico muerde el perro.
Ve tu camino para no tropezar.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
El corazón no sabe mentir
Arandino, borracho fino.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Madre es la que cría, no la que pare.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.