Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Después del arroz, pescado y tocino, se bebe buen vino.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Cada mochuelo, a su olivo.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Gato con cascabel no caza ratón.
El pez grande se come al chico.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
El vino comerlo, y no beberlo.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Nunca cages mas de lo que comes.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
Limosnero y con garrote.
Lo estancado se pudre.
A la fuerza, ni la comida es buena.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
La zorra nunca se mira la cola.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Abril llovedero, llena el granero.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
El gallo donde canta come.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
La comida reposada, y la cena paseada.
Al perro flaco, todo se le vuelven pulgas.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Molino parado no gana maquila.
No es la vaca más ubrona, quien más leche proporciona.
A la mula vieja, alivialé la reja.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Lo que va a la barriga si no mata, engorda.