Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
A buen puerto vas por agua.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Corrido va el abad por el cañaveral.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
A marido ausente, amigo presente.
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Amor de casada no vale nada.
Este navega con banderita de pendejo.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Sale más caro el candil que la vela.
De las carnes, el carnero; de los pescados, el mero.
Olla quebrada, olla comprada.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
El que debe y paga, descansa.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Para el avaro, todo es caro.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Quien no se aventura, no cruza la mar.
En Agosto prepara el agua y el costo.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Barco con tormenta, en cualquier puerto entra.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
No compra barato quien no ruega rato.
A burlas, burlas agudas.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Callos y caracoles, no es comida de señores.
Después de la resaca viene la pleamar.
La cascara guarda el palo.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.