Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Bebe y come con tu amigo, pero no trates con él de negocios.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
Sin virtud poco vale la salud.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Cuenta errada, no vale nada.
Ni lava ni presta la batea.
El amor no se oxida
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
A dádivas, no hay acero que resista.
Dios da, nunca vende.
La paz con una porra en la mano es la guerra
La casa no es un barco.
La prisa es la madre de la imperfección.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
El mal comido no piensa.
Boca sucia no habla limpio.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Amor antiguo no se oxida
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Quien llega tarde a la fiesta, no logra cena ni orquesta.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Donde no hay mata, no hay patata.
No hay albarda que le quede bien.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
La buena vida no quiere prisas.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Vencer no es vergonzoso
Padecer cochura por hermosura.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.