Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Ver pecar, convida a pecar.
La pobreza no es vileza, más deslustra la nobleza.
La suerte de la fea, la bella la desea.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Saber de pobre no vale un duro
Mucho beber y no caer, non pode ser.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Non hai mellor rede cá que pilla o peixe.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
Olla quebrada, olla comprada.
No ser escaparate de nadie.
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
La edad primero que la belleza.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Entender lo bello significa poseerlo
Ruin que convida, deja a todos sin comida.
Dar antes que amagar.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Dame gordura, darte he hermosura.
Agua turbia no hace espejo.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Donde hay carne, hay hermosura.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Pasar amargura por ganar hermosura.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
A misa, no se va con prisa.
Con las buenas palabras nadie come.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Donde no hay regla se pone ella.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar