No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Gato maullador, poco cazador.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Miente una sola vez y no te creerán después aunque digas la verdad.
Pobreza, víspera de vileza.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
A la hora mala no ladran los perros
El que escupe para arriba en la cara le cae.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Las paredes oyen.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
La moda no incomoda.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Antes doblar que quebrar.
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Cada gusto cuesta un susto.
Niño mimado, niño mal educado.
Dar palos de ciego.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
También los secretarios echan borrones.