El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
El hablar es plata y el callar es oro.
El que ama, teme.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Mucho escuchar y poco hablar buena fama te han de dar.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Quien mucho escucha, su mal oye.
El que anda en silencio, cazar espera.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Callemos, que el sordo escucha.
El que no aprende es porque no quiere.
Quien cerca halla, cerca calla.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
El más cuerdo, más callado.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Solo sé que poco sé y lo poco que sé apenas lo sé.
Vale más saber que tener.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
El que no chilla, no mama.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
A quien no habla, no le oye Dios.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Nunca falta de que reírse.
Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.