El que manda, manda.
Quien ríe y canta su mal espanta
Quien mal cae, mal yace.
El que no anda, no tropieza.
La conciencia vale por cien testigos.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
La mentira sale por la punta de la nariz.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Pecado callado, medio perdonado.
El más avisado cae.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Quien hace malas, barrunta largas.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
Nadie da lo que no ha.
El que aprende con pelos abajo, aprende poco y con trabajo.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Más vale sudar que estornudar.
No hay peor error que el no reconocerlo.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Si no sobra es que falta.
El que se brinda se sobra.
Cada uno dice quién es.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Quien menos procura, alcanza más bien.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
A la sombra del que camina se para el que está gateando.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
El que no arriesga, no pasa el río.