Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Cada uno se rasca donde le pica.
Boca ancha, corazón estrecho.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
La zorra va por el mijo y no come; más dale con el rabo y sacude el grano.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Es mucha la totuma para tan poca agua
La ventura es paño que poco dura.
Abril, uno bueno entre mil.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Las cosas importantes quedan en el cajón.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Al comprar una casa piensa en el vecino que adquirirás con ella.
Valgan las llenas, por las vacías.
Una sola araña cien moscas apaña.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Más vale media mierda que mierda entera.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
Hacienda de pluma, poco dura.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Palabras sin obras, barato se venden.
Ande o no ande, la burra grande.
Buena cara dice buen alma.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
Cuando hay para carne, es vigilia.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.