Es fácil ser rico y evitar mostrarse orgulloso, es difícil ser pobre y evitar ser gruñón.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Quien virtudes siembra, fama siega.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Amor con celos, causa desvelos.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Dar de comer al diablo.
Se goza más amando que siendo amado
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
La pereza es la madre de la pobreza.
Mucho preito hace mendigo.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
La prisa produce desperdicios.
Comprar al pobre, vender al rico.
La caza y los negocios quieren porfía.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Mucho dinero y poca educación, es la peor combinación.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
El dinero hace al hombre entero.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Quien tiene prisa en el amor tiene prisa en el odio
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Se empieza por avergonzarse de un vicio y se acaba alardeando de él
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.