El que come y no da, atragantado morirá.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
El que la hace, la paga.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Saber poco obliga a mucho.
Beber, hasta la hez.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
Hija que casas, casa que abrasa.
Pa' bruto no hay que estudiar.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Aire gallego, escoba del cielo.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Primero la obligación y luego la devoción.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
El que guarda, halla.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.