Una sola palabra puede decidir un negocio. Y un solo hombre, la suerte de un imperio.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Es más puta que una gallina.
Abriles y condes, los más traidores.
Cuídate del amigo al que has ofendido
El árbol con demasiadas hojas no da siempre frutos sabrosos.
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Los celos ciegan la razón.
Quien hace malas, barrunta largas.
A cada ollaza su coberteraza.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Roma, acuerdos y locos doma.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
A barba muerta, poca vergüenza.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
A mucho hablar, mucho errar.
mas puto ke joakito dandole a un ornitorrinco africano en celo.
A más oro, menos reposo.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
No hay ningún rico que entienda a un pobre.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
En casa del que jura, no faltará desventura.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Nadie arrebañando engorda.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Al asno rudo, aguijón agudo.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Quien nada guardó, nada encontró.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Moza reidora, o puta o habladora.
Gran hidalguía y la despensa vacía.